Reggaeton alrededor del mundo

Al otro lado del mundo están haciendo reggaetón y recién nos estamos enterando

¿Alguien recuerda cuando decían que el reggaetón tenía un tiempo de vida limitado? ¿Cuántas veces minimizaron al género y sus artistas por distintos motivos? Para nadie es secreto que el reggaetón hoy está más posicionado que nunca. Artistas como J Balvin y Bad Bunny han tenido presencia en los festivales de música y eventos más importantes del mundo como Coachella, Lollapalooza, Tomorrowland o el Superbowl Half Time Show, entre otros. Músicos de otros géneros musicales como Alejandro Sanz, Enrique Iglesias, Marciano Cantero, Rubén Albarrán, han participado en canciones y cantado mano a mano con reggaetoneros.

Si hablamos de las reproducciones en plataformas como YouTube o Spotify no habría cuándo acabar. Despacito (2016) se convirtió en el video más visto en la historia, además de ser la canción en español que más tiempo estuvo en la cima del ranking Hot 100 de Billboard. Hace poco Bad Bunny se ubicó en el segundo lugar de los 200 álbumes más vendidos de Billboard con su disco YHLQMDLG (2020); y de números como estos hay más, si no que lo digan los cuatro récords Guinness que tiene Ozuna en su haber.

YHLQMDLG en Billboard 200
YHLQMDLG ocupa el segundo lugar en el Billboard 200 Chart.

Ha quedado demostrado que el género musical y sus artistas están dando la hora en cualquier parte del globo terráqueo. Sus exitosas giras por países donde el inglés y el español no son idiomas que se escuchen a menudo, son una muestra más de ello. ¿Este es su tope? Alguna vez el productor puertorriqueño Tainy le dijo a Vice: “siento que todavía estamos creando varias ramas dentro del género, hay tantas cosas dentro de lo que es el reggaetón (…) hay tantas cosas que tú puedes hacer dentro del género… se siguen uniendo cosas”.

Hay un mercado afuera que no estamos explorando. Quizás es hora de seguir expandiendo el género y la cultura más allá de América. El nigeriano Mr Eazi ya tuvo participación en dos discos importantes de reggaetón, Oasis (2019) y Colores (2020), ensayando un poco de español en este último. La inclusión del afrobeat al género le dio un refresh para sacudirse de la monotonía y, posiblemente, este sea el primer acercamiento a la expansión musical que va más allá del mercado anglosajón.

Por su parte, el reconocido productor colombiano Sky Rompiendo llegó hasta Países Bajos para producir Ella (2020) en colaboración con Leendert Roelandschap, más conocido como Bizzey. Y es precisamente en este artista en el que me detendré para dedicarle unas líneas.

Bizzey, quien empezó en el EDM con su grupo Yellow Claw por allá en el 2016, no es otro europeo que pretende subirse al tren del reggaetón. En varias ocasiones hemos visto a músicos del mercado norteamericano demostrar puro interés comercial es sus incursiones en el género. Un claro ejemplo es la participación de Katy Perry en el remix Con calma (2019) luego de mostrar su rechazo al reggaetón cuando en el 2005, para sus conciertos en Panamá y Costa Rica, exigió “que no se toque ese género musical en su presencia”. Asimismo, tenemos otro grupo de artistas que colaboran con un latinoamericano, vociferan algunas (sencillas y prosaicas) palabras en español y se dan por satisfechos. Si bien es cierto que el beneficio es compartido, la admiración y el respeto suele percibirse mucho más del lado hispanohablante, pero eso será tema para otro artículo.

Bajo esta premisa, Bizzey no es alguien que aprovecha al reggaetón solo por las ganancias, sino que muestra un inusitado interés por su cultura.

SÍ, EL REGGAETÓN ES CULTURA

En la época del romanticismo se inventó el concepto de cultura que hoy conocemos, la identidad comunitaria que defiende sus creencias, costumbres, modos de vida, códigos, vestimenta; expresiones que caracterizan a una sociedad determinada. Dicho esto, si todavía se discute el carácter cultural de este género musical, existen factores que avalan esta tesis: el establecimiento de un código comunicacional donde nacieron jergas como «guasa guasa» (mentira, falso), «saramambiche» (deformación de la expresión en inglés son of a bitch), «yal» (mujer) y demás, el estereotipo de la mujer latina voluptuosa poseedora de un ritmo innato para mover el booty, la costumbre de «roncar» y «frontear» al destacarse por sobre los demás, la lucha constante contra la marginación de los que ostentan superioridad social e intelectual; incluso el reggaetón fue parte importante de la histórica manifestación popular puertorriqueña que forzó la renuncia del ex gobernador Ricardo Rosselló.

Bizzey destaca los elementos estéticos de esta cultura en sus producciones musicales y audiovisuales. Se va adentrando poco a poco en lo que percibe del género desde una posición lejana. Pero a su vez, la relación que tiene con artistas del movimiento urbano como Brray, J Balvin y el mismo Sky lo mantiene cerca a este ambiente latino.

Podrías también restarle mérito por lo que comenté líneas arriba sobre el uso limitado del español, pero no puede ser juzgado de la misma manera que los artistas norteamericanos, la insistencia de Bizzey por inmiscuirse en el género se puede ver en su discografía. Traag (2017) es un reggaetón con tintes europeos, pero reggaetón al fin, lo mismo sucede con Dip Raar (2019), ambas de sus producciones más populares. Su último álbum Tido (2019) tiene temas como Seh Mami donde samplea Pa’ que retozen (2002) de Tego Calderón, usa estribillos como “ay, papi” en Baila mami y se atreve a formar oraciones completas en español al interpretar Lolita. En general, el disco es de reggaetón presentado en sus diferentes formas y con pocas excepciones.

¿EL SIGUIENTE PASO EN EL GÉNERO?

Es meritoria la inclusión de Bizzey en el movimiento urbano por su constancia siendo parte de un continente ocupado por la música electrónica y otros géneros ajenos al reggaetón. No pretendo nombrar a Bizzey embajador del reggaetón en Europa, pero sí es importante destacar la iniciativa de artistas como él en las antípodas de nuestras culturas y costumbres, sentir un apego por todo lo que significa este género musical.

Así como el neerlandés, hay otros raperos que están incursionando en el reggaetón y van probando su español como la marroquí Manal en Pas le choix (2019) o el francés MHD junto a Wizkid en Bella (2018). Este puede ser el siguiente paso en la expansión del reggaetón, la fusión con artistas e influencias musicales pertenecientes a otras culturas y países que no solemos percibir en nuestro limitado radar. Solo el tiempo lo dirá.

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