La vigencia del trap sad

Kaele Bigger apuesta por el resurgir del trap sad con su segundo álbum Sad Boy. Un nuevo rockstar emerge en la escena peruana

Kaele Bigger no pudo haber elegido una mejor fecha para el lanzamiento de Sad Boy (2021). El 14 de febrero es al mismo tiempo el día del amor y la amistad, como el día del desamor y la melancolía.

Tras un discreto debut con Lo justo (2019), el segundo álbum de Kaele Bigger es un proyecto arriesgado que supera a su antecesor. Desde la estética, la puesta en escena y los sonidos, el álbum intenta traer de vuelta lo mejor del trap sad, también conocido como trap emo, una fusión del trap con los sonidos del rock alternativo, el pop punk, la estética del vaporwave y la actitud emo de principios del siglo XXI.

Con los dos más grandes exponentes de este subgénero fallecidos, Lil Peep y XXXTentación, y los dos mejores álbumes, 17 (2017) y ? (2018), el 2021 no parece ser el año propicio para lanzar este tipo canciones, por lo que Sad Boy da la impresión de ser un trabajo anacrónico y a destiempo.

El 2020 fue probablemente el año más triste del que tenemos recuerdo. El 2021, por su parte, no parece estar exento de las desgracias propiciadas por la COVID 19, es por ello que para muchos de nosotros este año se viene presentando como una prolongación del anterior, es decir, un 2020 parte 2. La tristeza está en el ambiente y es aquí donde entra Sad Boy.

Como aquellos primeros álbumes de X, de quién creo que Kaele toma su mayor inspiración (con un poco de la estética y el flow de Trippie Red), Sad Boy está compuesto por 7 canciones envueltas en un aura de tristeza y melancolía que se mueven entre el techno, el house, el rock, pop punk y el reggaetón.

Al igual que X y la gran mayoría de trappers, Kaele no teme autoproclamarse como rockstar. Así, el elemento que más resalta en la portada del álbum es, definitivamente, la guitarra. Encontramos al artista recostado en el suelo con un rostro lleno de púas y una mano rodeada de alambres (símbolos de la tristeza) sosteniendo una guitarra eléctrica de color rosada (símbolo del rock). Alrededor encontramos diversas iconografías aesthetic del vaporwave relativas a la tristeza.

La canción promocional “Fake Love” es la primera del álbum y que además cuenta con un videoclip. Quizá sea la canción más floja del álbum, a pesar de contar con todos los elementos de un “trap sad” y la colaboración de MNZR y Yeezy Wallace, no llena las expectativas.

A pesar de esto, los featurings le vienen bien a Kaele. Ha participado en canciones que ya se han vuelto clásicos del género como “No es culpa mía” (2018) y el álbum Smoking on the roof (2018) ambas en colaboración de Strong Black. Si bien no sobresale en estos trabajos, es una pieza clave para el funcionamiento de aquellos trabajos.

Pude escuchar en aquellos temas, incluidos los de su primer álbum, que la mayor deficiencia de Kaele es el rapeo debido a que no lo hace lo suficientemente fluido. Es por ello que fue acertado no incluir en Sad Boy muchos momentos rapeados. La temática triste del trabajo, fluye con un flow melancólico y lo suficientemente pausado como en las canciones “Vente” y “Perdido”. Esta última que cuenta con colaboración de Gabriel Drago y Yeezy Wallace es quizá la mejor canción de todo el álbum. Si no me equivoco, esta es la primera canción donde los tres colaboran, una muy importante pieza que los posiciona como las verdaderas promesas de la escena peruana.

El trap sad permite una versatilidad respecto a los géneros. Y aún así no deja de sorprender los experimentos con el electro, el house y el techno en “Una más ” y “Posiciones”, sonidos que refrescan y le dan un tono distinto a todo el conjunto.

Después nos encontraremos con la verdadera apuesta del álbum. La cuarta canción “Se me va” es un reggaetón. Este es un género conocido aunque poco explorado por Kaele ya que anteriormente había participado en los reggaetones “En la disco” (feat, Sloowtrack & Young Eiby, 2020) e “Imagínate” (feat. Gabriel Drago, 2020). Kaele maneja muy bien el flow del reggaetón y “Se me va” es una muestra de ello. Tras esta canción damos un giro de 180º para llegar a “SAD” un rock cercano al pop punk de “Yo visto así” (2020) de Bad Bunny. Pasar del reggaetón al rock en un mismo álbum es encomiable por donde se lo vea. Para algunos oyentes algo conservadores este cambio habrá de resultar repudiable, no así para quienes buscamos en la música un espacio para experimentar y encontrar nuevos sonidos.

Con este álbum Kaele Bigger intenta transformase en el rockstar que logró traer de vuelta el trap sad, sólo el tiempo nos dirá si logró su cometido.

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